Ese hombre que me tiene cabeza abajo, finjo que no lo miro cuando vamos juntos, pero no es así, lo miro fijo a los ojos, ojos que penetran mi alma y la desnudan. Poco a poco llenando los vacíos de mi corazón.
Pero ¿quién es este hombre-niño que juega a ser mi amigo?
Un regalo del cielo, un enviado del infierno. Dualidad entre cielo y tierra que me provoca, que me confunde, que me hace soñar tan rápido como me devuelve a la realidad.
¿Quién soy yo para siquiera suponer que me puede mirar con otros ojos que no sean los de una amiga?
Tan solo soy una mujer soñadora que busca incesantemente el amor en los lugares equivocados. Costumbre un poco arraigada en mi interior, costumbre a erradicar prontamente pues, de tanto en tanto, se agota mi corazón y mis ganas de seguir adelante.
¿Un café, un cigarro? Otro día más juntos de un lado para el otro, otro día de sueños y esperanzas vanas.
martes 23 de marzo de 2010
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